Entre mas rapido menos se avanza

A finales del siglo 19 la velocidad de las maquinas de transportar gente mas conocidas como trenes le permitian a sus usuarios la posibilidad de tener una doble identidad, como Ernesto, si el de la Importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde. La velocidad que se maneja en aquellos tiempos solamente permitia que se “supieran” las cosas con muchos dias de diferencia. El tiempo del viaje era mas largo y tedioso.

Hoy, la velocidad, ha reducido el tiempo del viaje pero el tedio sigue ahi. Se despoja/entrega toda la informacion posible de uno mismo en un intento desesperado de adelantarse a la velocidad y llegar al lugar antes de tiempo. Pero eso sonaria como a la desintegracion del cuerpo y el rompimiento del deseo por fatiga provocada por el estiramiento.

El cuerpo no aguanta mas ser vaciado/llenado de palabras en la pantalla. El deseo se vuelve liquido, no solo literalmente sino por que inunda el cerebro como cuando se tiene gripa.

No queda mas que reducir la velocidad para que el cuerpo llegue con el deseo al lugar. Pero ni aun a la velocidad mas baja se puede evitar el accidente.

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